El aula de maternal ofrece a los niños y niñas de dieciocho meses a tres años un ambiente cálido y familiar donde se procura una atención individualizada amorosa y maternal que hace posible el pleno desarrollo físico, afectivo social e intelectual del niño.A esta edad se afrontan los aprendizajes más importantes de la vida que serán la base del posterior desarrollo de las capacidades. Aprendizajes como el andar el hablar son los pilares que llevan a el pensar a partir de los tres años, que es cuando aparece o surge el YO.

Que el niño sea capaz de desarrollar estos aprendizajes dependerá de que el ambiente  y los estímulos recibidos sean los adecuados .
Podemos decir que actuamos sobre el ambiente que le rodea. Creamos un ambiente de “hogar” que es el que más le conviene y el único que puede asumir sanamente.A esta edad no se esta preparado para socializar con un número elevado de iguales, por esta razón la ratio del aula de maternal es pequeña .

  • Lo físico y lo emocional es todo uno, todas las impresiones dejan huella en él, el amor y el afecto son imprescindibles a esta edad.
  • La atención de los cuidados físicos, y sobretodo el modo en como los hacemos, siempre desde el respeto profundo hacia ellos  y con afecto.
  • La calidad y cualidad de los alimentos, la higiene, el establecimiento de ritmos saludables que los acunan y les dan seguridad y confianza.
  • La posibilidad de experimentación y manipulación de materiales naturales y de juguetes poco estructurados que estimulan su juego libre y desarrollan su fantasía y creatividad. El respeto al juego libre.
  • La posibilidad de movimiento tanto en el interior del aula como en el exterior, estimula su capacidad de lenguaje y de pensamiento.
  • El contacto con la naturaleza, paseos diarios donde se realizan un montón de descubrimientos.

En definitiva respirar la alegría de sentirse acunado con ternura por el ritmo, en un ambiente de amor y de aceptación que responde a las necesidades individuales de cada niño y niña , con tiempo, con amor, hace que interioricen la  alegría y la confianza en sí mismos, en la vida y en los demás.. El trabajo conjunto del educador y de la familia es muy importante para establecer lazos de coherencia entre el trabajo del aula y la vida en casa.