Yo voy con mi farolillo

y mi farolillo conmigo.

Arriba brillan las estrellas

abajo brillamos nosotros

Y si hace frío nos vamos a casa

con nuestro querido farol»

La fiesta del farol se celebra como una forma de representar que guardamos nuestra luz interior para tenerla viva durante el largo periodo de oscuridad invernal que se acerca, todos los niños llevan su farol en medio de la oscuridad de la noche acompañados de sus padres, maestros, familiares todos unidos por la magia y la alegría de las voces.

Cada uno de nosotros somos estrellas en la tierra porque intentamos que esta luz brille y se mantenga encendida en cada momento de nuestras vidas.

Los niños son nuestras estrellas en la tierra brillan con gran fulgor, los adultos somos los protectores de esta luz y tenemos la responsabilidad de acompañarlos durante todo su camino, protegiéndola con amor y volviendo a avivarla si es preciso.

Durante esta época vivenciamos lo que está pasando fuera: en la naturaleza los días de luz se hacen más cortos, el otoño empieza a desvestir los arbolitos y las hojas se secan y se caen, las fuerzas se dirigen hacia dentro, las plantas ponen toda su energía en las raíces, los animales buscan refugio y se resguardan del frío…

Nosotros tenemos la oportunidad de profundizar en nuestra vida interior y buscar o seguir nuestro verdadero camino.

La fiesta del Farol es mágica y muy esperada, ya que reúne a niños, maestros, padres y dos invitados por familia abuelos, tíos o amigos.