Llegó la mañana de hacer el pan.

A eso de las diez y  media empezaron a llegar las familias con los niños, niñas y niños preciosos desde el año hasta los 5 años…..el dulce tintineo de la campanita los fue convocando a todos en un grandísimo corro donde, cantando nos dimos los buenos días y donde unas encantadoras mariposas nos acariciaron la cabeza. El corro se trasformó en dos y la campanita hizo bailar a papás a mamás  a los niños y a las niñas, cuando la campana se durmió partieron tres trenes cada uno hacía un lugar. Hacía un paseo precioso partieron los de maternal con Encarni al frente, con parada en el gallinero, el trenecito de Encar paró en el pinar para abrazar a los árboles y saltar y bailar, el trenecito de Karla tomó rumbo al aula del sol donde los niños, cantando, amasaron un delicioso pan. Más tarde, llego también el trenecito de Encar al aula del Hada acaramelada donde también, entre canciones mágicas, amasaron su pan. El trenecíto de Encarni llegó al aula de Gulubú donde, al son de preciosas melodías, los pequeños disfrutaron haciendo el pan.

Mientras, fuera, los papás y mamás colaboradores habían preparado un delicioso almuerzo con sabrosos bizcochos, galletitas, infusiones, que fuimos comiendo en un rato de descanso en el jardín que se llenó con los niños y las niñas que disfrutaron mucho en el arenero jugando por doquier. El ambiente era precioso, acompañados por el solecito y una temperatura muy agradable.

Han sido treinta y tres las familias que nos han visitado con sus niños. Desde aquí queremos agradecer su participación en el taller. Gracias.

Las maestras han ofrecido una pequeña charla sobre el valor pedagógico hacer el pan:

En las aulas Waldorf, los pequeños amasan pan todas las semanas porque es una actividad ideal para, entre muchas otras cosas, para desarrollar la motricidad fina, trabajar la capacidad de concentración y –a través de las canciones- el ritmo.

-Los pequeños también aprenden que las cosas no aparecen de la nada, sino que hay un proceso de elaboración detrás de cada una: desde la harina hasta el rico pan tibio en la boca, los niños y niñas, haciendo el pan, pueden vivir ese proceso.

-Al amasar el pan, descubren uno de los oficios tradicionales que muchas veces se queda oculto o pasa desapercibido.

-Además, experimentan la alegría de encontrarse con el fruto de su propio trabajo. La tarea de amasar es trabajosa, pero el resultado de ese esfuerzo, el pan, proporciona gusto y alimento.

También hicieron una breve exposición de algunos de los fundamentos de la pedagogía waldorf. Se abrió un turno de preguntas donde maestros y padres pudieron compartir sus inquietudes.

A la una y media llego el momento de la despedida con un corro conjunto donde cantamos y bailamos a la primavera. Y para terminar los niños recibieron de manos de las maestras los panecitos que habían hecho y una sorpresa la receta del pan.

Ha sido muy bonito comprobar el interés que suscita la pedagogía waldorf en la ciudad. Y abrir nuestras puertas a tantas familias y a tantos niños.

Desde aquí dar las gracias al equipo de padres colaboradores y maestros, así como al personal de apoyo y practicante que han hecho un gran trabajo para que hoy hayamos podido disfrutar de un día tan especial que sin duda guardaremos en nuestro corazón.

Nuestra intención era disfrutar con los niños y viceversa, y también que las familias pudieran vivenciar algo de lo que a diario se vive en un aula waldorf.