Oferta empleo Asociación Waldorf Albacete

En la Asociación Waldorf Albacete, La Colmena, ampliamos plantilla:

  • Requisitos: titulación en Magisterio de educación primaria y formación Waldorf de primaria cursada o en curso.
  • Valoramos mención en especialidades E.F, Inglés o Música, Manuales. Experiencia como docente en Escuelas Waldorf. Implicación con el Proyecto Educativo.
  • Ofrecemos condiciones laborales estables y según convenio y la posibilidad de formar parte de un bonito proyecto educativo y social en crecimiento.

Contacto: waldorfalbacete@gmail.com

Abierto plazo de inscripción para el período 2022/2023

El objetivo de la Pedogogía Waldorf es educar de forma integral. El currículo equilibra los contenidos teóricos con el arte y las actividades prácticas, buscando despertar en cada niño y niña, un genuino interés por el aprendizaje.

Hoy más que nunca los valores de una educación Waldorf son esenciales: conocimiento, creatividad, arte, compañerismo, naturaleza…

Si buscas que tu hijo o hija reciba un acompañamiento armonioso y saludable en su desarrollo la Asociación Waldorf Albacete es lo mejor opción  ¡Reserva tu plaza o Solicita más información!

Abierto plazo de matrícula curso 2022-2023 - Escuela Waldorf Albacete, La Colmena

Oferta de empleo en Asociación Waldorf Albacete

En la Asociación Waldorf Albacete, La Colmena, ampliamos plantilla docente para cubrir dos puestos de empleo

  • Requisitos: titulación en Magisterio de educación primaria y formación Waldorf de primaria cursada o en curso.
  • Valoramos mención en especialidades E.F, inglés o música, experiencia educativa e implicación con la escuela y la auto-formación permanente.
  • Ofrecemos condiciones laborales estables y según convenio y la posibilidad de formar parte de un bonito proyecto educativo y social en crecimiento.

Plazo de presentación de las candidaturas hasta el 30 de junio de 2022

Contacto: waldorfalbacete@gmail.com

La lecto-escritura en la pedagogía Waldorf

Con el paso del Jardín de Infancia a la primera clase se va cerrando el primer septenio de vida, y con él el mundo bueno se va transformando en un mundo bello.

El cuerpo físico comienza a cambiar con armonía. En su sentir vive la fantasía y con los cuentos su parte emocional. En la primera clase aparece el pensar. Hay una metamorfosis creadora transformando todo lo exterior en interior, imitan para aprender. Todo debe ser vivencial, perciben de forma global: es un pensar vivo.

Todo se presenta por medio de imágenes, es decir, a través de un sentimiento artístico. Buscamos la emoción de cada vocal, esto lo hacemos mediante un cuento en el que aparezcan personajes con el carácter y la personalidad de cada vocal. Las vocales son sonidos que vienen de nuestro interior, del alma, como un movimiento anímico interior. Se puede decir que la A está relacionada con la veneración, apertura y admiración, la E con el oponer resistencia, la I con el interés, la O con el asombro y la U con el miedo, la angustia, el respeto. Podemos añadir al cuento una rima o verso donde abunde el sonido de la vocal que se va a trabajar, para que se llegue a la emoción y no sólo a lo auditivo.

Con cada vocal estamos aproximadamente tres días. El primer día, se narra el cuento de las vocales hasta la parte de la vocal A, y se representa con un gesto, abriendo las piernas y levantando los brazos, a la vez que emitimos el sonido de la vocal. Al día siguiente recordamos la historia, hacemos el gesto y comenzamos a vivenciarla. Esto se puede hacer modelando la vocal con cera de abeja, recorriéndola sobre una cuerda en el suelo, dibujando la A con el dedo en el aire, en el arenero, en un recipiente con agua, sobre la espalda de un compañero o compañera. Por último pueden dibujarla en la pizarra. Al tercer día volvemos a recodar la historia, la hacemos en el aire y la trasladamos al cuaderno, pero antes de plasmarla en el cuaderno, la hace sobre la hoja con el dedo y después la escribe. Este mismo día se narra la parte de la vocal E, correspondiente al cuento de las vocales, y repetimos el proceso. Así sucesivamente con todas las vocales.

Las consonantes hay que verlas como imitación de objetos exteriores, en ellas resuenan las cosas, son los sonidos de afuera.

Para las consonantes también escribimos un cuento donde vayan apareciendo los sonidos con su imagen, de una historia pueden aparecen varias consonantes. Ej: la S de serpiente, T de torre, R de rueca, M de montaña.

El primer día se narra la historia e incidimos en las palabras que contengan la consonante que vayamos a trabajar. Al siguiente día, recordamos la historia, vivenciamos la forma de la consonante, decimos palabras en las que aparezca la consonante. Después hacemos un dibujo del cuento donde esté la imagen que hemos creado para esa consonante, (ej: parte del cuento donde aparece una serpiente) marcamos la S de la serpiente y luego la plasman en la hoja, y escriben palabras con las S. Podemos introducir rimas que les aporte más conciencia del fonema, del sonido, asociando el grafema con el fonema. Se escriben pequeños textos, por ejemplo: MI MAMÁ ME MIMA, AMO A MI MAMÁ.

De esta forma se trabajaría el abecedario completo, siendo una experiencia corta de cada consonante pero intensa, y a su vez, se continúan trabajando las vocales y consonantes ya presentadas.

Además, podemos conectar con la cualidad única, a través del sonido con la lengua, labios y paladar. Ej: vemos un dibujo donde hay montañas, marcamos la M, y acto seguido la pronunciamos: mmmm. Se le coloca a un niño o a una niña una capa y hace el sonido de la M. A otro/a niño/a se le da una capa, de otro color, y hace el sonido de la A. Al darse la mano y dar un salto hacia adelante dicen MA.

De esta forma se va creando en las niñas y los niños una motivación e interés por la lectura, su creatividad e imaginación mediante lo artístico reluce. Con las rimas y movimientos rítmicos trabajan su motricidad fina, geografía corporal y espacial.

Estefanía Gómez Betanzos.

 

Bibliografía

Carlgren, F. (2018). Una educación hacia la libertad. Editorial Rudolf Steiner.

Jainicke, F. (10 de octubre, 2004). La lecto-escritura en la educación primaria. Conferencias, 4-11.

Steiner, R. (1.919). Metodología y didáctica. Fundamentos de la educación waldorf. Editorial Rudolf Steiner.

Jornada de puertas abiertas en la Colmena!!

Este viernes 4 de septiembre celebramos una jornada de puertas abiertas en La Colmena con una visita guiada.
Más que nunca apostando por la alegría de la vida, el desarrollo natural y respetuoso  de los niños y niñas, todo ellos combinado con las precauciones sanitarias adecuadas para preservar su salud y la de su entorno.
Los espacios abiertos, el contacto con la naturaleza y el reducido número de alumnos por grupo, junto  medidas sanitarias respetuosas  adaptadas a la infancia, permitirán seguir disfrutando de un aprendizaje sin igual.
Ven a conocernos, te esperamos.

La importancia del juego libre en espacios naturales

Hoy son muchas las evidencias científicas que aseguran que la naturaleza es buena para nosotros en multitud de sentidos: a nivel físico, mental y social, mejorando nuestro sistema inmunitario, el desarrollo de nuestro cerebro e incluso nuestro estado de animo y relaciones sociales.

Sin embargo, sumidos en nuestras “selvas” urbanas, la tendencia creciente a estar en espacios cerrados y el aumento desmesurado del consumo de pantallas (TV, móvil, ordenador…) nos está apartado de la naturaleza y de sus enormes beneficios.

Desde La Colmena y la pedagogía Waldorf damos muchísima importancia al juego libre en los espacios naturales. Todos los días disfrutamos del gran jardín de nuestra escuela; llueva, hiele o haga sol, porque no hay días malos, solo ropa inadecuada.

¿Qué beneficios tiene para nuestros niños y niñas pasar tiempo en espacios naturales? Pues lo cierto, es que muchísimos: 

  • Los niños que juegan al aire libre son físicamente más activos, lo que ayuda a prevenir la obesidad, enfermedades cardíacas, diabetes y otro tipo de enfermedades.
  • Los niños que van a colegios con patios con mucha naturaleza – árboles, flores, elementos naturales, césped, espacios abiertos… – están más tranquilos y prestan más atención a los profesores que aquellos cuyos patios del cole son pobres en elementos naturales.
  • Los niños con TDAH muestran de forma significativa menos síntomas tras pasar tiempo en la naturaleza.
  • Los niños que juegan de forma regular en entornos naturales muestran un sistema motor más desarrollado, que se refleja en mayor agilidad, equilibrio y coordinación, y enferman con menor frecuencia.
  • Los niños que juegan al aire libre tiene mayor nivel de vitamina D, que es la encargada de fortalecer los huesos y el sistema inmune.
  • Los niños que aprenden cómo plantar y sembrar, comen más frutas y verduras y es más probable que adquieran un estilo de vida saludable.
  • Los niños que juegan al aire libre se involucran en más juegos de imaginación, interactúan más y progresan mejor.
  • Los niños que van a escuelas que ofrecen clases al aire libre u otras formas de educación ambiental obtienen mejores resultados académicos.
  • Los niños que crecen teniendo un contacto regular con el mundo natural son más propensos a desarrollar un respeto y amor hacia la naturaleza y se encargan de cuidarla.
  • Es menos probable que aparezcan casos de bullying – acoso escolar – cuando los niños juegan en entornos naturales.
  • Los niños que juegan en la naturaleza obtienen un resultado mayor en los tests de concentración y autocontrol. 
  • Los niños que están expuestos al mundo natural desarrollan una mayor consciencia y habilidades de observación y razonamiento.
  • Los niños que juegan al aire libre sufren menos miopía y es menos probable que tengan que usar gafas.

Según la neurociencia nada estimula y activa el cerebro con más fuerza, y, por tanto, nada nos mantiene en la zona óptima de excitación que la naturaleza. La zona óptima de excitación es el estado cuando la ansiedad no es ni muy alta ni muy baja, siendo el único estado fisiológico dentro del cual es posible el aprendizaje y el comportamiento adaptativo completo. Según las investigaciones, los entornos verdes naturales reducen el estrés, mejoran el estado de ánimo, reducen la ira y la agresividad, aumentan la felicidad general e incluso fortalecen nuestro sistema inmunológico.

La naturaleza es un antídoto valioso para el aumento de estrés, angustia, agotamiento y abandono que estamos presenciando en el sistema educativo actual. La falta de exposición a la naturaleza causa un estado tan perjudicial para el cerebro, y es tan generalizado hoy en día que tenemos hasta un nombre específico para él: «Trastorno por déficit de la naturaleza». Después de situaciones estresantes o que requieren concentración, la recuperación en entornos urbanos no es tan buena como hacerlo en entornos naturales. Cuando experimentamos la naturaleza, nuestra presión arterial, frecuencia cardíaca, tensión muscular y nivel de hormonas del estrés disminuyen más rápido que cuando nos encontramos en entornos urbanos.

           

Ofertas de empleo

Desde la Asociación Waldorf Albacete Colmena de Albacete tenemos abiertas dos ofertas de empleo:

Un tutor o tutora para primera clase, jornada completa.

  • Requisitos: titulación en Magisterio de educación primaria y formación Waldorf de primaria cursada o en curso
  • Muy valorable mención en especialidades É.F, inglés o música, experiencia educativa e implicación con la escuela y la auto-formación permanente.
  • Ofrecemos condiciones laborales estables y según convenio y la posibilidad de formar parte de un bonito proyecto educativo y social en crecimiento.

Una maestrmaestro de primariaa o especialista en inglés, por horas.

  • Con titulación Magisterio y mención de inglés
  • Requisito indispensable haber cursado formacion Waldorf o estar cursándola.

Plazo de presentación de las candidaturas hasta el 30 de junio.

Contacto: waldorfalbacete@gmail.com

Abierto plazo de inscripción para el período 2020/2021 Waldorf Albacete

El objetivo de la Pedogogía Waldorf es educar de forma integral. El currículo equilibra los contenidos teóricos con el arte y las actividades prácticas, buscando despertar en cada niño y niña, un genuino interés por el aprendizaje.

Hoy más que nunca los valores de una educación Waldorf son esenciales: conocimiento, creatividad, arte, compañerismo, naturaleza…

Si buscas que tu hijo o hija reciba un acompañamiento armonioso y saludable en su desarrollo la Asocación Waldorf Albacete es lo mejor opción  ¡Reserva tu plaza o Solicita más información!

La importancia de trabajar el equilibrio en la escuela

El desarrollo de las habilidades motoras, la adquisición del lenguaje y las competencias visuales y auditivas deben tomarse en serio y fomentarse intensamente. Si estos desarrollos no tienen lugar a la edad apropiada, aunque sea posible compensarlos en etapas posteriores, solo se podrán adquirir con mayor esfuerzo y dedicación.

Sin la oportunidad de moverse y pasar por las etapas tempranas del desarrollo, el cerebro es incapaz de desarrollar las habilidades necesarias para el desarrollo intelectual.

Una sociedad que no promueve el desarrollo sensorial de sus nuevas generaciones está disminuyendo al mismo tiempo su capacidad intelectual global.

No se puede separar el equilibrio seguro del desarrollo del control postural, que a su vez se apoya en la información de los sistemas visual, propioceptivo y motor. El entrenamiento de estos sistemas es un proceso gradual que implica la maduración de las conexiones vestibulares hasta al menos los 7 años, continuando el proceso madurativo más allá de la pubertad.

En la pedagogía Waldorf se ofrece la oportunidad a las niñas y niños de entrenar el equilibrio con muchos tipos de movimientos, esto es un indudable alimento para el cerebro. De tal manera que se prepara al cuerpo y al cerebro para actividades intelectuales, que requieren mucha concentración. De este modo la mente está más despierta y el cuerpo más relajado.

El aumento del control del movimiento es un indicador del fortalecimiento de las conexiones entre cerebro y el cuerpo y dentro del cerebro mismo.

La mejora de funciones cognitivas y rendimiento académico a través del ejercicio físico se ha explicado a través del aumento de vascularización cerebral, neurogénesis y sinaptogénesis, siendo estos dos últimos procesos mediados por factores de crecimiento cerebral como el BDNF (brain-derived-neurotrophicfactor), que aumentan su producción tras el ejercicio físico.

En los últimos años ha aumentado la producción científica referida a estos temas, resaltando el aumento exponencial de estudios que relacionan la práctica de actividad física con el rendimiento académico de diversas asignaturas como lenguaje, matemáticas, inglés o ciencias.


Artículo elaborado por Cristina Negro Company, maestra Waldorf.

¿Por qué funciona Waldorf: desde una perspectiva neurocientífica?

aula waldorf

Por la Dra. Regalena «Reggie» Melrose.

El porqué la pedagogía Waldorf funciona tiene que ver con cómo se desarrolla el cerebro y cómo funciona este de forma óptima mucho más de lo que Rudolf Steiner pudo conocer en su momento. Es cierto que el educador y fundador de la educación Waldorf teorizó de manera convincente sobre cómo los niños y las niñas pueden aprenden mejor, pero hasta que no se desarrollaron las IRM (Imagen por Resonancia Magnética) y otras tecnologías para medir el funcionamiento del cerebro, no había forma de probar o refutar ninguna de las teorías de Steiner, al menos no con el tipo de precisión y exactitud qué podemos hacer ahora. Una abrumadora evidencia generada en los últimos 20 años de investigación neurocientífica respalda ahora las teorías de Steiner, incluidos algunos de los puntos clave de la Educación Waldorf. Tres son los puntos que más me emocionan, tanto como madre de un estudiante de Waldorf como oradora internacional sobre el tema del aprendizaje, el comportamiento y el cerebro: holismo, juego y naturaleza.  La forma en la que el cerebro aprende de forma más efectiva ocurre cuando se dan tres circunstancias al mismo tiempo: todo el cerebro está involucrado en una actividad, las conexiones neuronales fundamentales están lo suficientemente desarrolladas y el cerebro se encuentra en un estado de excitación óptimo. Entender cómo se desarrolla el cerebro es esencial para comprender por qué estos tres aspectos son tan importantes para el éxito de cualquier programa educativo.

Aprendamos primero algunos fundamentos básicos del cerebro.

En primer lugar, el cerebro es «trino», es decir, tiene tres partes. Más importante aún es conocer que las tres partes no están completamente desarrolladas al nacer, como en su momento se creía. De hecho, solo una pequeña parte del cerebro de un recién nacido está “conectado” y listo para funcionar. Cuando se observa el cerebro de los recién nacidos con una resonancia magnética, la única parte del cerebro que está iluminada o activa es la parte más primitiva: el tronco encefálico, el cerebro sensor o «cerebro animal», como también se le llama. (Las pequeñas partes subdesarrolladas de las cortezas auditiva y visual son las únicas excepciones). Esta parte primaria del cerebro es responsable de nuestra experiencia de excitación y estrés. Es el encargado de gestionar nuestra respuesta de lucha o huida cuando es necesario. Me gusta llamarlo el «cerebro sensorial» porque solo habla el lenguaje de las sensaciones, es el único que de forma consistente permite que sobrevivamos. Si nos encontrásemos con un oso en el bosque, por ejemplo, nuestras palabras no nos salvarían, pero sí nuestros sentidos. La segunda y tercera parte de nuestro cerebro, el cerebro límbico (regulan las respuestas fisiológicas frente a los estímulos, es donde se encuentran los instintos humanos) y la neocorteza (área responsable de nuestra capacidad de razonamiento, del pensamiento lógico y la consciencia), respectivamente, solo comienzan a desarrollarse después del nacimiento. Este es un nuevo conocimiento crítico que proporciona una respuesta convincente a la larga y muy debatida cuestión de instinto versus experiencia. Ahora sabemos que debido a que solo usamos una parte muy pequeña de nuestro cerebro al nacer, el cerebro está literalmente modelado por las experiencias que tenemos al interactuar con el entorno. No es sino hasta los 3 o 4 meses de edad, cuando se activa la parte experiencial del cerebro, cuando los recién nacidos pueden expresar nuevos estados más allá de la angustia o la satisfacción, como lo hace el cerebro sensorial. A esta edad, los bebés pueden presentar una amplia gama de emociones, lo que muestra a un bebé más social. La tercera parte del cerebro, la neocorteza, cerebro pensante, comienza a desarrollarse después del cerebro límbico y sensible. Las indicaciones de esta maduración incluyen balbuceos entre los 6 y 9 meses, una primera palabra alrededor de la edad de 1 año, y 2 a 3 palabras encadenadas juntas a la edad de 2 años. Mientras que las sensaciones son el lenguaje del cerebro sensorial y los sentimientos son el lenguaje del cerebro límbico, el neocórtex habla el lenguaje de las palabras y media en todo lo que la mayoría de los educadores valoran. Por ejemplo, el neocórtex actúa en el control de los impulsos, la capacidad de planificar con antelación, organizar y comprender que una elección ahora puede tener consecuencias más adelante. La empatía por los demás también está intervenida por la neocorteza, al igual que las habilidades para usar la lógica y la razón. Pensamos y analizamos con nuestra neocorteza y, por supuesto, entendemos y utilizamos tanto el lenguaje verbal receptivo como el expresivo. La neocorteza es la que controla las funciones del hemisferio izquierdo, mientras que las partes del cerebro que “sienten” controlan las funciones del hemisferio derecho. El cerebro funciona de forma óptima cuando todas sus partes están igualmente desarrolladas, valoradas y comprometidas. Éste es el motivo por el qué la educación Waldorf funciona, porque une todas las partes.

El enfoque de Steiner hacia la educación fue por tanto holístico, pues identificó que nuestros sentidos, sentimientos y conocimiento deben participar de forma activa en cada etapa del desarrollo si queremos que los estudiantes mantengan, a largo plazo, una alegría y amor por el aprendizaje. Los educadores Waldorf no cometen el mismo error cometido por otros modelos de educación más tradicionales y convencionales, ya que no sobrevaloran el desarrollo de la neocorteza y el cerebro izquierdo, excluyendo al cerebro derecho, que siente profundamente. No inicia el aprendizaje académico a una edad demasiado temprana, donde el cerebro no está preparado, pues la neocorteza no está todavía suficientemente desarrollada. (¡La neocorteza no está completamente desarrollada hasta que alcanzamos entre los 20 o 30 años!). En cambio, lo que los educadores Waldorf hacen con éxito es involucrar y nutrir las partes del cerebro que perciben y sienten, aquellas a las que niños y niñas pueden acceder con facilidad, y esperan a que las conexiones neuronales fundamentales para el aprendizaje académico estén sólidamente establecidas.

Permítanme expandirme: ahora saben que el cerebro se desarrolla de manera jerárquica de más a menos primitivo, de lo animal a lo más humano. Lo que esto significa es que el desarrollo saludable del neocórtex más sofisticado DEPENDE del desarrollo óptimo del cerebro sensible y límbico que DEPENDE a su vez del desarrollo saludable del cerebro sensorial. El problema con los modelos educativos convencionales es que quieren que el cerebro camine antes de que pueda gatear. Bueno, seamos precisos: la mayoría de los sistemas escolares de hoy en día quieren que los niños y las niñas corran antes de que puedan gatear. Nos encontramos con padres orgullosos que dicen: “¡Mi hijo caminaba a los 9 meses! ¡Ni siquiera necesitó gatear, solo se levantó y se fue! ¿No es genial?” Y lo que quiero decir es: “¡No! ¡Eso no es genial! ¡Échale al suelo! y ¡Hazle gatear!” Esta podría parecer una reacción exagerada, pero lo cierto es que se basa en un sólido conocimiento de que cada etapa de desarrollo es esencial para la siguiente, consolidando una base neuronal para lo etapa que está por venir. Nuestros hijos e hijas necesitan tiempo suficiente y práctica para pasar de una habilidad a otra. Esto no está sucediendo en suficientes escuelas de todo el país, pero sí está sucediendo en las escuelas Waldorf.

La importancia del juego

Utiliza como ejemplo el juego. Desde que los niños y las niñas comienzan la etapa educativa en una escuela Waldorf, él o ella reciben apoyo para jugar en una variedad de formas y entornos diferentes durante todo el día escolar. Steiner sabía que el juego es una base inestimable para cualquier tipo de crecimiento humano saludable, incluido el progreso académico. Y seamos claros sobre a qué tipo de juego nos referimos. Es el que el Dr. David Elkind llama «la forma más pura de juego: el tipo desestructurado, [espontáneo], motivado, imaginativo e independiente, donde los niños y las niñas inician sus propios juegos e incluso inventan sus propias reglas». Esta forma de jugar, nos advierte, está desapareciendo de nuestros hogares, escuelas y vecindarios a un ritmo alarmante con un elevado coste para la salud, el bienestar y los logros de nuestros hijos. Numerosos estudios han demostrado que el juego en cada etapa del desarrollo mejora el coeficiente intelectual, el funcionamiento socioemocional, el aprendizaje y el rendimiento académico. Los resultados de varios estudios realizados durante un período de 4 años encontraron que pasar un tercio del día escolar en educación física, arte y música mejora no solo la condición física, sino también la actitud hacia el aprendizaje y las notas de las pruebas, según el Dr. Elkind. Además, cuando se comparó el desempeño de los niños y las niñas que asistieron a actividades preescolares académicas con el desempeño de aquellos y aquellas que asistieron a actividades preescolares orientadas al juego, los resultados no mostraron ninguna ventaja con respecto al rendimiento de lectura y matemáticas para los «niños académicos», pero sin embargo si mostraron que “los niños académicos” tenían niveles más altos de ansiedad ante los exámenes, eran menos creativos y tenían mayores actitudes negativas hacia la escuela que los «niños que juegan». Éste es precisamente el punto clave que falta en la cultura educativa actual impulsada exclusivamente por los logros. Se ha creado un mito donde «más es igual a mejor», que promueve que más tiempo dedicado a las tareas académicas, y cuanto más temprano mejor, aumentará el rendimiento educativo de nuestros hijos, Pero la realidad es que ¡Lo está disminuyendo! Reducir el tiempo de las Artes, la actividad física y la naturaleza, para que nuestros hijos puedan pasar más tiempo leyendo, escribiendo y haciendo aritmética no es la solución. En realidad, éste es el problema. Nuestros niños y nuestras niñas se están agotando y abandonando los estudios en tasas alarmantes no solo porque más no es igual a mejor, sino porque también los está agotando.

El cerebro funciona mejor solo cuando está en un estado óptimo de excitación.

Nuestros niños y nuestras niñas no pueden asistir, escuchar, procesar información, retener o desempeñarse correctamente cuando están en estado sub o sobreexcitado. Abrumarlos/as es lo que está causa estos estados extremos. Cuando hacemos que los niños y las niñas están expuestos y participen en actividades académicas y juegos organizados antes de que su cerebro esté preparado, el estrés prematuro y a menudo prolongado que experimentan puede agotarlos, apagarlos. Los y las docentes de todo Estados Unidos y Canadá me dicen que lo ven «al inicio del tercer grado», demasiados de sus estudiantes dicen «estar sin energía «. La alegría, la curiosidad y la maravilla que son esenciales para el proceso de aprendizaje se ven saturados por un exceso de actividad. Mientras que actualmente el sistema educativo tradicional se enfoca casi exclusivamente en lo académico (la mayor parte de la función del cerebro izquierdo), los y las docentes Waldorf se centran en trabajar con todo el cerebro, haciendo hincapié también en el hemisferio derecho durante cada etapa del desarrollo. Steiner solo pudo haber observado y, por lo tanto, planteado la hipótesis de que esto mantiene a nuestros hijos en la zona óptima de excitación, donde todo el aprendizaje y el comportamiento adaptativo es posible.  Ahora sabemos, con los hallazgos científicos actuales, que Steiner tenía razón. Aprovechar los dones sensoriales del hemisferio derecho proporciona el «flujo» necesario para una maratón de logros, no solo para un “sprint”.

Ahora que hemos descubierto la importancia del juego y una visión holística del proceso de aprendizaje, consideremos ahora el valor de la naturaleza. Es un hecho el papel que juega el lado izquierdo del cerebro en el proceso educativo, puesto que el aprendizaje casi siempre implica un proceso verbal y analítico. Lo que no está tan asumido, es la importancia de la estimulación y el papel del cerebro derecho durante este proceso. Las funciones del hemisferio derecho de alguna manera se han considerado menos importantes para el éxito final de nuestros hijos, al menos “éxito” tal y como la define la mayoría en los EE. UU. El sistema actual está fomentando que nuestros cuerpos se muevan menos y nuestras mentes corran más. Se ha reducido no solo el tiempo de recreo y la educación física, sino también cualquier actividad creativa como el teatro, la música y las bellas artes, todos los cuales contribuyen de forma importante para un correcto funcionamiento del cerebro, la consecución de objetivos y el éxito, sin importar cómo este se defina.

¿Qué tiene que ver la naturaleza con ella?

Según la neurociencia, mucho: nada estimula y activa el cerebro derecho con más fuerza, y, por tanto, nada nos mantiene en la zona óptima de excitación mejor que la naturaleza. Recuerda, que la zona óptima de excitación, cuando la ansiedad no es ni muy alta ni muy baja, es el único estado fisiológico dentro del cual es posible el aprendizaje y el comportamiento adaptativo completo. La naturaleza favorece bellamente este estado. Según años de investigación, recopilados recientemente por la Dra. Eeva Karjalainen, los entornos verdes naturales reducen el estrés, mejoran el estado de ánimo, reducen la ira y la agresividad, aumentan la felicidad general e incluso fortalecen nuestro sistema inmunológico. La naturaleza es un antídoto valioso para los aumentos de estrés, angustia, agotamiento y abandono que estamos presenciando en el sistema educativo actual. La falta de exposición a la naturaleza causa un estado tan perjudicial para el cerebro, y es tan generalizado hoy en día que tenemos hasta un nombre específico para él: «Trastorno por déficit de la naturaleza». La Dra. Karjalainen informa que «después de situaciones estresantes o que requieren concentración», la recuperación en entornos urbanos no es tan buena como hacerlo en entornos naturales. Cuando experimentamos la naturaleza, nuestra presión arterial, frecuencia cardíaca, tensión muscular y nivel de hormonas del estrés disminuyen más rápido que cuando nos encontramos en entornos urbanos. En los niños y las niñas en particular, sabemos que los síntomas del TDAH se reducen cuando se les da la oportunidad de jugar en entornos verdes.

Como madre, no puedo imaginar a ningún padre que no quiera estos beneficios para sus hijos. Tampoco puedo imaginar que los progenitores y educadores una vez conozcan los resultados de las investigaciones que indican el camino hacia el óptimo funcionamiento del cerebro, acepten el actual sistema educativo. La alternativa Waldorf existe y estoy muy agradecida por ello. Animo a todas las familias a que investigan sobre esto y que lo tomen en consideración para sus hijos. Sin embargo, también soy consciente de que no todas las familias tienen acceso a una escuela Waldorf ya sea por razones financieras, geográficas u otras. Para ellos, y en realidad para todos nosotros, lanzo un mensaje adicional, que votemos, hagamos una petición, escribamos cartas, hagamos llamadas, y luchemos para asegurarnos de que la futura reforma del sistema educativo se base en los valiosos hallazgos neurocientíficos de los últimos 20 años. Debemos exigir cambios respaldados por una ciencia sólida, basada en los hallazgos sobre cómo conseguir que el cerebro funciona de forma óptima, no solo a corto plazo, sino también a largo plazo.

 

La Dra. Regalena «Reggie» Melrose es una psicóloga escolar certificada con casi 20 años de experiencia trabajando con niños, niñas y adolescentes en escuelas, y en clínicas privadas. Es autora de varios libros, entre ellos, «Usted puede curar a su hijo: una guía para padres de niños mal diagnosticados, estresados, traumatizados y de otra manera incomprendidos», y el innovador “¿Por qué los estudiantes no rinden: lo que los educadores y los padres pueden hacer al respecto?” La Dra. Melrose es una oradora internacional sobre los efectos del estrés y los traumas en el cerebro, el aprendizaje y el comportamiento, y mantiene una clínica para curar los efectos del estrés y los traumas en niños, niñas, adolescentes y adultos, en Long Beach, CA. www.drmelrose.com.

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